• Quiero ser médico.
  • Quiero ser ingeniero.
  • Quiero ser psicóloga.
  • Quiero ser abogada.

¿Crees que el propósito de las personas debería ser aspirar a convertirse en un perfil profesional? Y lo escribo de esta manera aunque suene algo artificial. El deseo de convertirnos en un perfil, en un certificado, en un diploma es un deseo, desde mi punto de vista, bastante impersonal.

¿Cuántas personas conoces que son profesionales exitosos, pero sus relaciones personales son un fracaso? ¿A qué se debe este resultado tan incoherente?

Muy probablemente la respuesta puede radicar en la manera cómo nos educan desde nuestra infancia. El objetivo, en mi caso y en el de la mayoria de mis compañeros y amistades, fué sacar buena nota, no aprender. Memorizar, no comprender. Asistir a clase, no estar en clase.

La cultura socio-económica de los últimos 150 años, ha moldeado nuestra forma de ver la vida a través de una perspectiva laboral, automática, sin pensamientos propios o capacidad de abstracción. El triunfo de una persona se mide por un sobresaliente, matricula de honor o por la acumulación de títulos académicos. Hay que añadirle a esto un contrato laboral indefinido, una gran cuenta bancaria, un matrimonio o pareja estable y, por supuesto, descendencia.

¿Cuál es el sentido de todo esto?

Imagina por un momento que pierdes el trabajo. Te anulan el seguro privado de salud. No puedes pagar tus deudas y a nadie le intereesa ya contratarte porque tu perfil profesional es demasiado alto para el puesto requerido (sobrecualificado) o porque ya tienes una edad “muy avanzada” y se requiere personal joven con ideas frescas. Todo lo que te hicieron creer desde el colegio no ha valido para nada. Tu valor, por el que tanto te esforzaste en tus años de estudiante, ¿dónde ha ido?.

¿Recuerdas qué querías ser de mayor?

Te voy acontar una experiencia personal.

Mis primeras respuestas frente a esa pregunta con 6-7 años eran: bombero, policía, astronauta. Esas respuesta las daba de manera automática cuando estaba exitado jugando con mis amiguitos y envuelto en alguna de mis fantasías de niño. Pero cuando mi mente estaba serena y escuchava la voz de mi interior, mi respuesta siempre era la misma: quiero ser médico. 

– ¿Qué tipo de medico? Me preguntaban.

– Médico cirujano. Cardiólogo.

Esta respuesta la recuerdo con 3-4 años de edad y permaneció diéz años más aproximadamente en mi cabeza.

En otras ocasiones, cuando observaba a niños en la calle, sin ropa, desnutridos, sucios y con cierta tristeza en sus rostros, mi corazon se encogía y le decía a mi madre que cuando fuera grande, iba a hacer una fundación para recoger a todos los niños de la calle y cuidarles.

De esas dos llamadas de mi corazón, logré materializar una de ellas (a medias). En el 2010 fundé la Fundación Budhi. Una organización que durante varios años desarrolló programas de voluntariado para llevar proyectos de desarrollo social sostenible dirigidos a las comunidades indígenas del trapecio amazónico (Colombia, Perú, Brasil). Además dentro de sus proyectos tenía la creación de escuelas libres y aumentar los niveles de educación a la infancia menos favorecida.

¿Qué pasó con el deseo de ser médico? 

Tuve un episodio familiar traumático en mi pre-adolescencia y decidí abandonar ese llamado interno. Esto lo explico detalladamente en un entrenamiento mental que proponemos en Escuela de Mentores llamado Encuentra tu propósito. 

Para no extenderme tanto en este punto, si te comento que luego de 20 años de haber abandonado esa idea de servir a los demás desde la ciencia, la vida me hizo nuevamente un llamado. Esa vez lo atendí y a día de hoy en vez de sanar a las personas desde la cardiología, lo hago desde la neurociencia aplicada. 

¿Eres feliz con tu trabajo?

Si te levantas cada mañana con la ilusión de ir a trabajar, es buena señal. Si te levantas cada mañana con la sensación de obligación a cumplir un horario laboral, la señal no es tan buena.

La felicidad automática o inconsciente, es el resultado de recibir estímulos externos que te produjeron emociones de alegría y satisfacción. Pero, ¿qué pasaría si todo lo que te rodea no te satisface? ¿Qué tipo de felicidad quieres tener? ¿Felicidad condicionada a factores externos, o una felicidad autogenerada por ti mismo sin necesidad de nada ni de nadie?

¿Por qué hago tantas preguntas?

Te daré algunas pisas y dime si te identificas con alguna de estos ejemplos.

Cuando tu vida tiene un propósito integral:

  1. Amas lo que haces y haces lo que amas.  
  2. Te levantas con energía a desempeñar tus labores profesionales diarias.
  3. Te levantas con energía a realizar tus funciones personales diarias.
  4. Mantienes el entusiasmo en todas las actividades que realizas. 
  5. Tu nivel de creatividad se mantiene a lo largo del tiempo o incluso incrementa.
  6. Te conviertes en fuente de inspiración de los demás.
  7. Un tercero te reconoce como líder o referente.

Esto deberás analizarlo en todos los aspectos de tu vida, tanto en lo personal, como en lo profesional.

¿Cómo logro llegar a ser de esa manera?

Deberás alinear cuatro aspectos en tu vida que son fundamentales para encontrar ese propósito integral.

  1. Misión
  2. Destino
  3. Función
  4. Intención

Estos cuatro conceptos se inter-relacionan con el propósito y su diseño. ¿Te interesa profundizar más sobre este tema?

Te propongo algo muy radical. Cuestiona todo lo aprendido. Renuncia a tus creencias. Agradece lo que te está ocurriendo en este momento. Acéptalo, y pronuncia estas palabras: “Es mi gran oportunidad para aprender a ser feliz”. Inscríbete en la masterclass sobre propósito y si te llama la atención todo lo que proponemos, nos encantaría que formaras parte de los estudiantes que confroman la hermosa comunidad de Humans Valley. 

En la Escuela de Mentores te facilitamos algunas herramientas necesarias que te ayudarán a generar estados de felicidad de manera interna, voluntaria, sostenible y consciente, sin necesidad de que dependas de un trabajo, de una pareja, de la economía, de lo que pasa en tu país y su situación política.

Si uno de tus deseos como Ser humano es SER FELIZ, ¿a qué esperas para inscribirte? 

Espero verte pronto en algún entrenamiento para la mente y la consciencia.

Gracias por existir.

 

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