Cuando la vida nos enfrenta a nuestros miedos y nos da dificulades para trascenderlos, normalmente recurrimos a la información que tenemos en nuestra memoria, es decir lo aprendido en el pasado. No es la mejor opción, pero en la mayoría de los casos, es con la que disponemos en esos momentos.

Las preguntas que te sugiero que te hagas cuando te encuentras ante estas encrucijadas existenciales son:

  • ¿Qué pasa realmente?
  • ¿Quién está interpretando la realidad: mi sistema límbico o mi neocortex?
  • ¿Que tipo de emoción voy a tomar frente a esto?
  • ¿Estoy procesando la información desde un trauma pasado o de manera objetiva?
  • ¿Se puede solucionar sin entrar en pánico o llegar a la ansiedad?
  • ¿Es un suceso importante o urgente? ¿Qué prioridad le voy a dar?

 

Estas son algunas de las preguntas que puedes plantearte, para realizar una observación mental objetiva, es decir procurar ver la dificultad con distancia y, de esta manera, aminorar el riesgo de error en la decisión que tomes. 

Al tener un eposidio que nos lleve al miedo, nuestra mente entra en una dinámica de ideas circulares y busca sistemáticamente razones para desechar cualquier tipo de información novedosa que se nos presente. Entramos en supervivencia. El sistema límbico (el encargado de preservar la vida, entre otras cosas) recurre a los recuerdos (hipocampo) para encontrar dar con una respuesta rápida y solucionar el problema lo más pronto posible ya que el objetivo es dejar de sufrir.  Los procesos de comprensión son anulados por requerir más tiempo y recursos cerebrales

El miedo se convierte en una especie de velo negro que nubla nuestra mente, anulando la intuición y alejándonos de posibles comportamientos racionales.

El miedo es una de las seis emociones básicas que tenemos en nuestro coportamiento. Con la palabra básica, quiero decir que del miedo, se despliegan alrededor de unos ocho comportamientos o sub-productos emocionales cargados de una energía bastante destructica para la mente y el cuerpo.

Para citar algunos, y así te haces una idea de lo que hablo, puedo nombrarte: el terror, el pánico o la fobia.

El estudio de estas seis emociones básicas y la búsqueda del aumento en nuestra Inteligencia Emocional es algo que se debería enseñar a muy temprana edad. Yo no tuve esa suerte. Mis emociones crecieon de manera desordenada hasta los 33 años y me ocasionaron una perdida de cabello importante por los niveles de estrés que no supe gestionar. 

Mis habitos emocionales y la manera cómo interpretaba la vida y lo que me ocurría tanto en lo personal como en lo profesional, me paso factura que, afurtunadamente, pude pagar solo con mi cabellera y no con un cáncer o una depresión. 

 

¿Sabrías identificar tus estados emocionales en momentos de estrés elevado?

Todas las decisiones que tomas bajo la influencia emocional, en este caso el miedo/estrés, no siempre son las más acertadas. La falta de estudio y entrenamiento en Inteligencia Emocional, pueden llegar a reflejar una falta de liderazgo en las relaciones personales o un décifit en la toma de decisiones ejecutivas, si se ocupa un alto cargo directivo o de responsalbilidad en una empresa.

La falta de gestión de las situaciones o resolución de conflictos tanto en la vida profesional como personal podrán definir tu comportamiento ante los demás y ocasionarte la pérdida de ciertos beneficios a corto, mediano o largo plazo. 

La manera como procesas mentalmente la información, es responsabilidad tuya. Ten en cuenta que decidas lo que decidas hacer con tu vida y tus emociones, siempre será para tu crecimiento personal. Asume los resultados de tus decisiones.

Espero verte pronto en alguno de los entrenamientos para la mente y la consciencia. 

Gracias por existir.

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