La frase «el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra» es bastante conocida y desde pequeño, me causó mucha curiosidad su significado.  ¿Por qué somos tan torpes de caer una y otra vez con lo mismo?.

¿Qué tiene de especial esa piedra?. ¿De quién es esa piedra?.  ¿Quién puso esa piedra en el camino?. Todas estas preguntas, en ese entonces, no les encontraba explicación. Ahora, con cuatro décadas de vida a mis espaldas, he identificado que tienen una misma respuesta y hasta que he sido consciente de ellas, esa piedra me causó varias caídas a lo largo de mi camino.

Ese camino, simboliza la ruta de mi vida. Los inumerables resbalones, tropezones y caídas, son las lecciones que debía aprender, ya que formaban parte de la estructura del destino diseñado exclusivamente para mi.

¿Qué simbolizo yo?

Soy una especie de caminante dormido. Al ir caminando y tropezando varias veces con los mismos obstáculos, al cabo de muchos años no tuve mas remedio que hacerme una simple, pero profunda pregunta: ¿Qué me está queriendo decir la vida con todos estos golpes? Si la piedra no me dejaba avanzar por la ruta, tal como era mi deseo, estaba claro que esa piedra cumplía una función muy determinada.

La piedra durante mi recorrido me generó emociones tales como: ira, enfado, frustración, tristeza ansiedad, rabia, odio, depresión, y si sigo enumerando no acabo hoy. Hasta que un día teniendo una sesión de mentoring con uno de mis alumnos, me llegó la palabra que definía perfectamente lo que simbolizaba. ¡La piedra es el Ego!; el mio. Ese momento fue mágico y me ayudó a relacionar el Ego con la Consciencia, esa gran desconocida.

Mi consciencia era quien representaba en el camino, las señales que vemos en la carretera. Stop. Ceda el paso. Prohibido girar a la izquierda. La consciencia eran constantes llamados de atención, como los que nos hacen nuestros padres cuando no atendemos a un peligro evidente. La cuestión aqui es que la piedra y los llamados de atención no suelen tener una buena comunicación. Cuando uno habla, el otro no escucha. Cuando uno escucha, el otro no quiere hablar. Debía encontrarle una solución duradera a esta dinámica que durante años me enseñó a punta de golpes cómo ir por la vida. 

Dentro del recorrido del desarrollo de la consciencia, tenemos muchos llamados de atención, solo que no tenemos nuestros sentidos lo suficientemente despiertos para atenderlos de la manera adecuada, sin llegar a la saturación. Eso ocurre por nuestra disonancia cognitiva. 

He logrado identificar algunos de esos llamados en forma de piedra. A los 12 años. A los a 17 años. A los 24 años. A los 33 años. El mensaje era siempre el mismo. «Da un salto» , «es hora de que cambies de punto de vista», «replantéate tus prioridades» , aprende de los errores» . Me costó afinar mis sentidos y escuchar los mensajes. Mi mapa mental estaba tan rígido por la cultura, que muchas veces experimenté un dolor físico en la cabeza, como si me la estuvieran abriendo con fórceps. Finalmente el Ego bajó la guardia y poco a poco las resistencias disminuían.

¿Por qué me costó tanto?

A pesar de que en el colegio nunca fui del grupo «selecto» de buenos alumnos, aprendí bastante bien las lecciones que me enseñó la sociedad y mi familia. Siempre debe haber un culpable (ajeno a nosotros, claro está.) y probablemente esa persona fue quien puso la piedra en mi camino para fastidiarme el recorrido.

Juzgar, culpar y ser verdugo de quienes nos rodean es tan fácil y rápido, que escogemos esa opción la mayoría de las veces por encima de otras que nos puedan proporcionar estados más armónicos emocionalmente.

¿Quien escoge esas opciones?

El sistema limbico. Nuestro cerebro está programado para alertarnos de amenazas, para prepararnos para la lucha o defendernos de peligros. La piedra era un claro ataque a nuestra seguridad, por ello, el pensar que debía defenderme de algo o de alguien nublaba mi capacidad para darme cuenta que yo era mi propio enemigo.

El sistéma limbico es un área donde intervienen tres personajes: el tálamo, la amígdala y el hipocampo, entre otros y conforman una interpretación de los estímulos externos que llevarán a comportarme de una manera determinada. A estos personajes les llamo filtros cerebrales porque condicionarán nuestro comportamiento según cómo se procese la información recibida.

Quien juzga, usa el filtro del juicio. Quien señala, usa el filtro de la culpa. ¿Qué filtro estás usando tu para relacionarte con los demás?

¿Cuáles son los filtros más usados en la sociedad?

  • Soberbia
  • Venganza
  • Justicia
  • Culpa
  • Resentimiento
  • Razón
  • Bien y mal
  • Lucha

¿Cuáles son los filtros menos usados?

  • Neutralidad
  • Respeto
  • Agradecimiento
  • Aceptación
  • Comprensión
  • Valoración
  • Amor

Siempre tendrás varias opciones para decidir qué hacer con la piedra en tu camino.

  • Rodearla
  • Lanzarla a tu próximo (aunque luego regrese a ti)
  • Saltarla
  • Tropezar con ella
  • Cargarla y llevarla toda tu vida en la espalda culpando a quien tienes al lado.
  • Aceptarla, cogerla, comprenderla, aprender de ella, desintegrarla y agradecer por encontrártela.

PARABOLA

Cierto rey colocó intencionalmente una gran piedra en uno de los caminos más transitados de su reino. Luego se escondió con sus siervos para observar las reacciones de los transeúntes.

Primero pasaron unos pueblerinos. En lugar de quitar la piedra, simplemente la rodearon y siguieron adelante. Luego pasaron unos mercaderes, con sus carretas repletas de mercancía. Después de criticar al rey por no limpiar las vías, siguieron su ruta. Otros transeúntes pasaron más tarde, pero ninguno hizo el intento de mover la piedra. Entonces se acercó un campesino con una carga de hortalizas sobre la espalda. Observó la piedra y, después de colocar el saco de hortalizas en el suelo, la empujó con todas sus fuerzas hasta quitarla del camino.

Ya se retiraba a coger nuevamente su saco de hortalizas, cuando notó una bolsita justo donde estaba la gran piedra. Cuando la abrió, encontró que contenía varias monedas de oro y una nota que decía: “Estas monedas son para la persona que se tome la molestia de mover la piedra del camino. Firmado: El rey”.

¿Cuántas veces habremos dejado abandonadas esas monedas de oro en nuestra vida por hacerle caso a la voz de nuestro Ego?

El oro en la parábola simboliza la armonía, la abundancia, la plenitud, el equilibrio. ¿En verdad crees que rodeando la piedra y mirando hacia otro lado estarás en armonía? Si no tienes la actitud del campesino y haces frente a los obstáculos del camino estarás retrasando tu crecimiento con lo cual, no es bueno o malo, es solo una decisión más en tu vida. En eso consiste el libre albedrío, en cometer errores y aciertos.

Piensa qué tan armoniosa es tu vida. Si tienes a personas de tu entorno que no puedes soportar, que no las aguantas, que no las comprendes, que no las toleras, que son tóxicas para ti, PREGUNTATE: ¿cabe la posibilidad de que esa persona sea una de mis piedras en el camino? A lo mejor debajo de esa piedra esta esperando por ti la moneda del equilibrio, de la abundancia, de la amistad o del amor.

Damos las gracias a todas las personas que han confiado estos últimos años de incertidumbre a formarse en Escuela de Mentores. Todos los entrenamientos han sido creados para facilitar el Desarrollo de la Consciencia humana. Nos sentimos honrrados de facilitarles información sobre cómo poder aprender sobre esas piedras.

Espero verte pronto en alguno de nuestros entrenamientos para la mente y la consciencia. 

Gracias por existir.

Necesitas ayuda? Cuéntame